domingo, 4 de enero de 2009

Personajes del año 2008

Por: Hugo González Montalvo
Todos aquellos que para subsistir tienen que realizar oficios que les son desagradables.
Los que padecen una injusta pérdida de libertad.
Los que se aferran a la vida luchando contra una enfermedad a pesar del “sistema de salud”.
Los desplazados, de cualquier parte y por cualquier razón.
Los que ahora mismo sobreviven en medio de las inundaciones.
Todos los “buena gente” que se fueron.
Los honestos, los libertarios, los soñadores que, a pesar de todo, poetizan la vida.
La gente trabajadora y decente, que es la reserva moral de la nación.
Todos aquellos que con sus actos nos confirman que todavía existen la justicia, la solidaridad y la ética.
Los que promueven la paz.
Los que vencen los traumas, el estrés y echan pa’ delante.

Los que protegen al planeta.
Todos los creadores, científicos y artistas que nos hacen la vida más amable.
Los que con su rebelde optimismo esquivan la cultura de la queja permanente y la plegaria afligida.
Todos los que prefieren la democracia a la tiranía.
Los que desean construir mundos mejores, utopías razonables.
Los que reconocen que somos lo que hacemos, y sobre todo, lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Los que afirman que no solamente tenemos patria sino que también tenemos MATRIA.
Los que promueven la paz.
Todos los que se declaran ignorantes y niegan que sean posibles las verdades absolutas.
Los que reconocen regocijados en muestra condición humana al ser biológico que somos.
Todos los estudiantes que mantienen viva la llama de la duda.
Los jóvenes que resisten a la cultura oficial; sobretodo los que escuchan, además de la música comercial, otras músicas del mundo.
Los familiares, amigos, conocidos y extraños que nos colaboran y, con quienes colaboramos, para estar y ser mejores en el diario vivir.

A todas y todos les deseo un año 2009 pleno de bacanería.
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Publicado el 29 de diciembre de 2008 en EL HERALDO de Barranquilla

sábado, 3 de enero de 2009

Preguntas de fin de año 2008

Por Hugo González Montalvo.
¿Será que la temporada de lluvias es un fenómeno extraño en esta parte del mundo y es por eso que toma por sorpresa a la población y justifica que las autoridades no prevengan las consecuentes inundaciones? ¿No hay algo de irracional en ello? o ¿es una especie de masoquismo colectivo? o ¿será que creemos que el dolor ajeno es ya un espectáculo gracioso y típico del subdesarrollo?
¿Es una actitud cínica o una estupidez seguir pensando que se puede acabar con el narcotráfico sabiendo que es un negocio lucrativo precisamente porque es ilegal? ¿De verdad se puede creer que la extradición asusta a las miles de personas que no tienen nada que perder y que por ambición desmedida incursionan y se mantienen en el suculento negocio? ¿Alguien puede pensar que la relación entre narcotráfico, política, paramilitarismo ha desaparecido?
¿Es sólo desidia de las autoridades o ausencia de una buena educación o, simple y ramplonamente, corronchería total el que se continué con la cultura del ruido, de la música estridente en la ciudad? ¿Se puede objetar que al circular por las calles de Barranquilla uno pueda pensar que son territorios de nadie, espacios del “sálvese quien pueda” o del “marica el último”? ¿Será simplemente ignorancia de elementales normas de convivencia o es que está masificada la aceptación de que la viveza es una condición respetable del éxito? ¿Es posible pensar que una ciudad así se pueda considerar que va rumbo a reconocerse civilizada? ¿Podremos promover una emoción de indignación social que conduzca a exigirles a nuestras autoridades que se comporten siempre de manera ética? ¿Algún partido político en Colombia está proponiendo cambios estructurales en la cultura y en la economía para procurar así la consecución colectiva de la prosperidad? o ¿será que no es necesario porque en nuestro país es tan buena la situación que si se mejora se daña? ¿Será que la pobreza creciente, los crímenes de Estado, la guerrilla, el paramilitarismo, los falsos positivos, la culpable condescendencia ante las públicas estafas de las pirámides, la corrupción administrativa, el aumento de homicidios y suicidios, etc. son simples fantasías de personas que quieren crear una mala imagen al gobierno? ¿Hay una explicación lógica que nos diga: porqué es más productivo, beneficioso y conveniente para los colombianos continuar empecinados con la guerra interna que buscar con sinceridad acuerdos de paz?
¿Habrá alguna posibilidad de que los periodistas dejen de preguntar de manera ingenua (o cómplice) a cualquier reconocido delincuente o a un corrupto que ha sido detenido in fraganti, con las manos en la masa: “señor, se considera usted inocente”? ¿Es posible pensar que diga “sí soy culpable, condénenme”?A propósito, ¿es viable cambiar la respuesta de un deportista antes de una competencia: “ bueno, venimos a ganar, con la ayuda de Dios”. Y si pierde, ¿dirá algo diferente a: “luchamos hasta el final, el arbitro nos perjudicó, etc.?, ¿y Dios a dónde quedó?, o ¿es que Dios nunca pierde, siempre está con el equipo ganador?
¿Por qué motivo usted no cayó en la trampa de las pirámides?, o ¿por qué usted sí cayó en la estafa?, ¿la codicia tuvo algo que ver?
Después de las recientes votaciones sobre referendo o procurador en el Congreso, ¿qué sentido tiene seguir hablando de ideas políticas en los partidos? ¿Es el Polo un partido de izquierda?, ¿será que algunos de sus dirigentes padecen el “complejo del converso”: demostrando a toda hora que ya no son lo que fueron y que merecen ser admitidos como miembros del establecimiento más derechista?
Ya se evidenció, el Gobierno gestiona su reelección, ¿se está preparando la oposición para enfrentar conceptual y estratégicamente a la maquinaria arrasadora, emotiva y mediática, del candidato presidente?
¿Por qué no se asume la liberación de los secuestrados con seriedad, como un asunto humanitario, y no como un prosaico tema de pugna política?
Para la Comisión Nacional de Televisión, ¿algunas empresas de servicio de cable no están violando el derecho del ciudadano de informarse de la diversidad de pensamientos y opiniones presentes en el mundo al eliminar canales de televisión de países vecinos?
Somos muchos los ciudadanos que no creemos en la violencia, por eso preguntamos: ¿por qué en el 2009 la guerrilla y el Gobierno no renuncian de una vez por todas a los inamovibles y se sientan por fin a dialogar?, ¿tenemos, o no, derecho a vivir en paz?

Publicado en EL HERALDO de Barranquilla, 15 de diciembre de 2008

lunes, 1 de diciembre de 2008

Lejos de la “Tercera Cultura”. Aceptación social de la explotación de la ignorancia y la esperanza. Columna de opinión para EL HERALDO, diario de Barranquilla, Colombia.


Por HUGO GONZÁLEZ  MONTALVO.
Cuando públicamente se dilucida un problema contemporáneo es común escuchar, como argumento, frases efectistas de la tradición literaria, o de los libros “sagrados”. Son manifestaciones simples de ideologías, modas y prejuicios. En el ámbito científico sólo es fiable, y de manera provisional, el conocimiento que surge de un cuerpo de prácticas, un método avalado por la comunidad científica. Por lo general este conocimiento le es extraño al intelectual tradicional.

Hoy es casi imposible opinar con coherencia sobre temas como la crisis ecológica, la defensa de la biodiversidad o la ética medioambiental sin conocer la entropía, la biología molecular o la teoría sintética de la evolución. Es frecuente que personajes en la radio o en la televisión lancen juicios sobre cuestiones trascendentales para la comunidad sin una adecuada información sobre temas como las redes neuronales, los fractales, los sistemas complejos adaptativos, el equilibrio puntuado, la lógica borrosa o la epigenética.
Es más, editores de periódicos y revistas prestigiosas todavía permanecen anclados en conceptos que no se compadecen con la actual evolución del pensamiento. Se sabe que en el mundo académico conviven, pero aun separados por reciprocas ignorancias, una cultura tradicional humanística y otra exclusivamente científica. Es por eso que desde hace un tiempo se plantea la necesidad de una “tercera cultura” que fomentaría el surgimiento de científicos con formación humanística y humanistas con fundada información científica, capaces de afrontar los actuales retos que plantea la supervivencia de la especie.
En nuestro medio es aun más difícil lograr ésta pretendida “tercera cultura”, la población se sigue guiando por horóscopos, cartas astrales, supercherías, “libros sagrados”. En la radio y televisión pululan “profetas”, “maestros”, “profesores”, lideres religiosos, guías fundamentalistas que con discursos frenéticos, con alocadas arengas forman una algarabía ridícula y prosaica.Personas incautas o desesperadas por los problemas cotidianos y ante la perspectiva de unas terribles torturas en el infierno se dejan atrapar con las fáciles promesas de vida eterna en el cielo, o lo que es más efectivo, sacarlas de la enfermedad y de la pobreza. De la manera más ingenua regalan parte del producto de su trabajo a miembros de unas especies de “Pirámides celestiales”, engordando sus cuerpos y sus arcas, bien terrenales. Como es remota la posibilidad de que la población reaccione ante esta sofisticada estafa, nos tocara ser testigos de la legalidad y aceptación social de la explotación de la ignorancia y de la esperanza.
Publicado en EL HERALDO