lunes, 24 de marzo de 2008

Estado de derecho en Colombia y las masas fascinadas con la crisis.

Por HUGO GONZÁLEZ MONTALVO
Leyendo tantas noticias de abusos y crímenes, recuerdo lo que me enseñaron en mi querida Facultad de Derecho y Ciencias Políticas del Externado de Colombia acerca de las características del Estado de derecho:
a) En él se acepta socialmente el imperio de la Ley como la expresión de la voluntad general (principio de legitimidad de la norma). Si la Ley es injusta, se tiene el derecho a la desobediencia civil o a la resistencia pacífica.
b) Los poderes (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) se mantienen separados e independientes.
c) La administración pública se regula por la Ley y el control judicial. Los funcionarios corruptos son sancionados oportunamente.
d) Se respeta y tienen vigencia los derechos y libertades fundamentales. Nadie es perseguido por sus ideas políticas y existe total libertad de expresión.

Es decir, son las condiciones sine qua non para que cualquier Estado contemporáneo pueda reclamar el reconocimiento de su legitimidad democrática.
Luego de vivir por algún tiempo en un país europeo comprobé en la práctica que muchas de las teorías aprendidas del Estado de derecho son de verdad aplicadas en la vida cotidiana de los países. Y que, las demás teorías del derecho no eran simples ciencia-ficción como creía viviendo en Colombia.
Las comparaciones siempre son odiosas. Pero mejor le pregunto al lector:
¿También en Colombia vivimos plenamente en un Estado de derecho?
El Estado de derecho es una condición necesaria, pero ¿es suficiente para la existencia de una sociedad justa?
En Colombia se amplió formalmente la concepción del Estado de derecho por la del Estado social de derecho, Constitución del 91. ¿La vida de los sectores más pobres de la población ha cambiado con este cambio constitucional? ¿Es cierto que, actualmente, el Estado social de derecho se está transformando en un Estado comunitario? ¿Es verdad que los sucesivos gobiernos han hecho lo que han querido con nuestra Constitución?

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La resolución de la OEA del pasado martes decía: “Rechazar la incursión de fuerzas militares y efectivos de la policía de Colombia en territorio del Ecuador, efectuada sin conocimiento ni consentimiento previo del Gobierno del Ecuador, por considerar que ella constituye una clara violación de los artículos 19 y 21 de la carta de la OEA”. El artículo 19 señala que “ningún Estado o grupo de Estados tiene derecho de intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro”.El 21 expresa que “el territorio de un Estado es inviolable”. El anterior rechazo de la comunidad americana, contenida en la resolución, ¿debió ser motivo para que el Gobierno colombiano la considerara un triunfo? ¿Será que piensa que los colombianos somos todos unos ingenuos?

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Con frecuencia en discursos y en artículos se está utilizando la palabra Fascismo. Para contribuir a darle mayor claridad conceptual al debate político y con la ayuda de Norberto Bobbio, desaparecido tratadista de las Ciencias Políticas, precisamos su significado en la actualidad:



El fascismo es un sistema político que trata de llevar a cabo un encuadramiento unitario de una sociedad en crisis, promoviendo la identificación de las reivindicaciones sociales con las reivindicaciones nacionales.
El contenido de la respuesta fascista a la crisis es la unidad. El autoritarismo y la violencia son derivaciones del principio unitario.
La apelación a la unidad atrae de manera particular a la juventud y a las clases medias que se consideran, dentro de la escala social, en una posición de equidistancia de los extremos y, por lo tanto, de interclasismo. Bajo este aspecto, el fascismo se adapta a las clases medias de tal manera que se puede definir como la ideología típica de las clases medias.
El fascismo trata de dominar la crisis más no de acabarla. La tensión es su combustible. Ésta le permite mantener la movilización permanente de las masas. Se propone resolver la crisis, aunque se alimenta simultáneamente de ella.
Dispuesto a no apelar a la uniformidad de las condiciones sino a la igualdad y a la unidad de los sentimientos, se le presenta a la sociedad en crisis como una alternativa mesiánica.


Publicado en el diario EL HERALDO

lunes, 10 de marzo de 2008

Uribe, Chávez,Correa, del insulto algo queda


Por HUGO GONZÁLEZ MONTALVO
Como consecuencia de la avalancha de insultos mutuos entre los presidentes de Colombia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua en la reciente crisis diplomática quedan algunas inquietudes:
¿El destino de los pueblos de estos países depende exclusivamente de la voluntad y emociones de sus presidentes?
¿Las opiniones de los congresos, partidos políticos o de la población no cuentan en los momentos decisivos?
¿Los pueblos de estos países son fácilmente manipulables por los gobiernos y los medios de comunicación?
¿La credibilidad y confianza de los presidentes ha quedado destrozada luego de los insultos, ofensas y acusaciones mutuas?
¿Muchos de esos insultos (mafioso, paramilitar, genocida) quedarán circulando en la memoria colectiva como verdades?
¿Se confirma que somos típicas bananas repúblicas que juegan a ser potencias bélicas?
¿En nuestros países se está consolidando una cultura que estimula la agresividad, el revanchismo y la violación del derecho?
¿Los analistas que fueron consultados por los medios eran académicos expertos o simples propagandistas de los gobiernos?
¿Qué deben hacer los pueblos de ahora en adelante para controlar las peligrosas ínfulas, el orgullo y las rabietas de nuestros gobernantes?
¿La ONU y la OEA sirven para algo?
¿Se ha internacionalizado la falaz doctrina que le atribuye a la víctima toda la responsabilidad de su desgracia?
¿Sigue triunfando la táctica de acusar al agredido de un delito, para que éste se distraiga en su defensa dejando a un lado la acusación al agresor?
¿Estamos quedando en la opinión pública mundial como un pueblo agresivo que apoya sin escrúpulos la violación del Derecho Internacional?
oOo
¿La marcha del 6 de marzo dejará en claro a los medios que nuestro pueblo no es tonto y que rechaza todo tipo de violencia?

lunes, 25 de febrero de 2008

Un día en Barranquilla. Cumpliendo citas con las citas.

Por HUGO GONZÁLEZ MONTALVO

Al recorrer la ciudad para cumplir varias citas -–compromisos— recordé algunas citas —frases memorables— de personajes famosos que encajaban con precisión asombrosa en lo que veía al azar. Por ejemplo:
Cuando escuchaba a los conductores insultarse: “Cualquiera que conduzca más despacio que uno es un idiota; y cualquiera que conduzca más rápido es un psicópata”. Robert Lynd.En una esquina vi hablando a dos nuevos ricos, ex funcionarios ellos: “El modo más seguro de seguir siendo pobre es, sin duda, ser una persona honrada”. Napoleón Bonaparte.
Escuchando a otro funcionario hablando de la ‘parapolítica’: “Perdonar implica siempre un poco de olvido, un poco de desprecio y un mucho de comodidad”. Jacinto Benavente.
Y al instante surgió en la memoria ésta: “Un hombre de Estado es el que se pasa la mitad de su vida haciendo leyes, y la otra mitad, ayudando a sus amigos a incumplirlas”. Noel Clarasó.
Hubo un trancón vehicular, se acercaron unos reguladores: “Las frases más aterradoras del idioma son: ‘soy del gobierno y estoy aquí para ayudarle’”. Ronald Reagan.
Un vocero de alguna iglesia con un altavoz hacía una bulla terrible: “Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas”. Antonio Machado.
Al solicitar una información en una oficina pública: “No hay cosa, por fácil que sea, que no la haga difícil la mala gana”. Juan Luis Vives.
Al pasar por una librería: “Las navidades pasadas le regalé un libro a mi sobrino…lleva dos meses tratando de ver dónde tiene que poner las pilas”. Marton Berle.
Revisé mis bolsillos: “¿Por qué siempre te queda tanto mes al final del dinero?”. John Barrimore.
Al ver unas personas suplicando atención médica en la puerta de una clínica: “No sólo es más fácil que un pobre entre al cielo (en vez de un rico), sino que también tiene muchas más posibilidades de hacerlo antes”. Jaume Perich.
Vi una señora llevando muchos paquetes, salía de una tienda de objetos lujosos: “Eso de que el dinero no da felicidad es algo que hacen correr los ricos para que los pobres no los envidien demasiado”. Jacinto Benavente.

Inmediatamente pensé en otra: “Si un hombre dice que se ha hecho rico con el sudor de la frente, pregúntele con el sudor de la frente de quién”. George Bernard Shaw.
Al escuchar el ruido de la música que provenía del vehículo que se estacionó al frente de donde estaba: “No sería buena idea que la potencia de la radio de un carro nunca pudiera exceder el coeficiente intelectual de su dueño?”. Robert Maine.
Y al prestar atención a la letra de la canción que se escuchaba escandalosamente: “Cuando algo es demasiado tonto para ser dicho, puede emplearse para hacer una canción”. Pierre de Beaumarchais.
En la radio la gente opinaba sobre lo divino y lo humano: “Hay mucho que decir a favor del periodismo moderno: ofrecernos la opinión de los que carecen de toda educación nos mantiene en contacto con la ignorancia de la sociedad”. Oscar Wilde.
Al escuchar al político que está en contra de los acuerdos de paz: “Un político es alguien que siempre está dispuesto a dar tu vida por su país”.Texas Guinan.
Al recordar algunos fanáticos de la política: “Para mí, una persona razonable es aquella que está de acuerdo con lo que yo digo”. Benjamín Disraeli.
Les confieso que al pensar en la siguiente frase me preocupé un poco: “Es una suerte para los dirigentes que las personas no piensen”. Adolf Hitler.
Al tratar de explicar la agresividad de muchos compatriotas surgió ésta: “La violencia es el miedo de las ideas de los demás y poca fe en las propias”. Antonio Forges.
Cuando llegué al sitio y hora convenido para cumplir una de mis citas: “El inconveniente de ser muy puntual es que nunca está nadie allí para apreciarlo”. Franklin Jones.
Miré el reloj: “Las tres en punto es siempre demasiado temprano o demasiado tarde para hacer cualquier cosa”. Jean-Paul Sastre.

Después de todo lo experimentado en el día, le escuché a alguien decir que “Barranquilla es el mejor vividero del mundo”, recordé: “Los optimistas piensan que vivimos en el mejor mundo de los posibles, y los pesimistas temen que eso sea cierto”. James Cabel.
Ahora, estas citas para los que quieran recibirlas: “El silencio de los envidiosos es el mayor elogio que puede esperar un autor”. Santiago Ramón Cajal. Y “Si hay alguien aquí a quien no haya insultado, le pido perdón”. Johannes Brahms.
Y para finalizar, esta de Ronald Knox: “Un discurso debe ser como una falda: suficientemente corta para despertar el interés y suficientemente larga para cubrir lo esencial”.
Apreciado lector, estoy seguro que usted también tendrá otras frases que son precisas para lo que le está aconteciendo en estos momentos. Nos vemos en la próxima cita.


Publicado en EL HERALDO, Barranquilla, Colombia.
http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/C/colcumpliendo/colcumpliendo.asp?CodSeccion=42