lunes, 11 de enero de 2010

Película Avatar: artivismo matriota


Por Hugo González Montalvo
La palabra avatar viene del sánscrito avatâra y significa descenso o encarnación de un dios, actualmente se emplea en la Internet para referirse a la imagen que representa al usuario de un chat o una red social. En Avatar, la película de James Cameron, la mente del protagonista se encarna en el cuerpo artificial de un Na’vi, una raza humanoide de Pandora, luna del lejano planeta Polythemis. Si  analizamos el guión, éste desarrolla una historia sencilla. Es una epopeya galáctica en 3D que transcurre en 2154, adecuada a todos los públicos. Ya desde la Antigüedad, los babilónicos en sus narraciones agotaron todas las combinaciones de tramas posibles. Su gran atractivo es su estética de cine espectáculo. Vivimos “la experiencia Avatar”, una inmersión en otra realidad, una fiesta de virtuosismo cinematográfico. Uno queda con la sensación de que un mundo verdadero sigue vivo en el teatro.

Su temática ambientalista evoca a la Matria, la Madre Tierra, un sistema interactivo óptimo para la vida. Hoy en peligro. Los Na'vi viven en una íntima y respetuosa conexión con la naturaleza, consideran sus vidas como una energía prestada a la biosfera. ¿El conflicto? Una empresa humana ha venido a explotar, con el apoyo de la fuerza militar, los recursos mineros de su hábitat. 

Una lucha por la supervivencia. Aunque se desenvuelve en el futuro, nos recuerda nuestro presente. Es por eso que sectores de derecha del mundo han expresado su incomodidad con las evidentes referencias a la relación violenta del imperialismo, europeo y norteamericano, con los pueblos indígenas. Las sociedades capitalistas avanzadas continúan sometiendo por la fuerza a pueblos que viven en medio de los deseados recursos energéticos. Cameron con valentía nos advierte del cambio climático, un desastre ambiental generado por la voracidad insaciable de las transnacionales. Recordando a Irak, desnuda la lógica del poder militar. El coronel Miles Quaritch, comandante de la guarnición, dice: "Vamos a luchar contra el terror con el terror". 

Avatar es también un llamado de atención ético a los científicos; en la hora decisiva, ¿al lado de quién deben estar? ¿de los que destruyen la vida motivados por la codicia o de los que piensan y actúan a favor del bienestar de la comunidad planetaria?

En cierto sentido, es una cartilla política en 3D, que estimula pensar cómo resistir heroicamente las intervenciones injustas de pérfidos extranjeros. Como al final ganan los buenos, alguien puede soñar entusiasmado que es un Na’vi, experimentar esa poética y mística conexión con la naturaleza, amanecer con la piel azulada y rasgos felinos, ser un guerrero de la Matria.


La crítica desde la izquierda: Es una visión ilusa del establecimiento económico que nos quiere hacer creer que puede continuar con el actual método imperial de explotación salvaje de los recursos y sobrevivir hasta el 2154. ¿Por qué el héroe siempre tiene que ser un estadounidense, presentando a los nativos sin capacidad de liderazgo?

En Avatar videojuego, tanto derechistas como izquierdistas podrán defender al noble pueblo de los Na'vi o hacer parte de la invasión explotadora del imperialismo galáctico. Gracias Cameron, por contribuir con tu arte masivo y contemporáneo a reflexionar sobre lo fundamental. Es la perfecta mezcla de arte con activismo político: artivismo puro.


Columna de opinión publicada en el diario EL HERALDO de Barranquilla, Colombia.




2 comentarios:

Juan José Trillos dijo...

Excelente sintesis. Gracias a Hugo por si imparcialidad en el discurso.Es un análisis honesto de la cinta.

Juancho

Delfin dijo...

Me gusta mucho el comentario del amigo Hugo porque es fértil y ecuánime. Fértil, porque nutre el intelecto y la imaginación; y ecuánime porque nos induce a meditar con profundidad y a crear conciencia planetaria...Felicitaciones Bacán