lunes, 19 de abril de 2010

Bacanes, chabacanes y camajanes. La bacanería, la ARETÉ de Caribanía

Por Hugo González Montalvo
Debido a que percibo “una confusión en el barrio” respecto a la diferencia entre los conceptos que acompañan las palabras bacán, chabacán y camaján, me propongo aproximarme a sus significados en el contexto de la Caribanía colombiana. Entendiendo a Caribanía como una nación, la población que preserva la cultura surgida en las islas, el litoral y las plantaciones de la Gran Cuenca del Caribe. Caribanía carece de límites y de centro, desborda con creces su propio mar y solo puede ser intuida a través de los más variados sistemas de signos: música, canto, baile, mito, lenguaje, comida, vestimenta, expresión corporal. Caribanía está cruzada por influencias culturales latinas, africanas, anglosajonas y asiáticas. Caribanía ha rebasado al territorio geográfico del Caribe, está presente en muchos países. Es notoria hoy su presencia en un espacio globalizado, en el territorio cibernético de la Internet. Caribanía se encuentra viva, actuante, donde quiera que se halle un individuo o una comunidad auto construyéndose en el espíritu extrovertido y expansivo de la cultura del Caribe.
Después de analizar las múltiples entrevistas realizadas a bacanes y bacanas sobre el concepto de bacanería hemos presentado, hace un tiempo y en varios formatos comunicativos, algunas conclusiones. Una de ellas: la bacanería es la Areté de Caribanía. La palabra areté proviene de los tiempos homéricos, de la Grecia Arcaica, y significa: «excelencia o perfección de las personas o las cosas». La persona que posee areté es aquella que es digna de admiración y honor, quien poseía areté era agathós (bueno). Areté implica un conjunto de cualidades cívicas, morales e intelectuales. Areté tiene conexión etimológica con el verbo aresko, el cual transmite la idea de lo agradable, deseable, atrayente. En Caribanía se entiende la bacanería como virtud, como areté.
Su valor reside en la acción. Nuestros bacanes y bacanas lo expresan de una manera sencilla: bacanería es actuar “a lo bien”. Ser bueno, resulta placentero; y en tanto que bueno, promueve la alegría. La areté se alcanza por medio de la ética, es consecuencia de la práctica, un “hábito operativo bueno”. Es una “disposición” anímica del actuar emocional, “es una emoción buena” (eupatheías). Serán bacanes y bacanas quieanes hayan adquirido el conocimiento de lo elegible y lo evitable, que actúan con prudencia y templanza.
En la investigación de campo en Caribanía quedó claro que es la comunidad la que hace el reconocimiento público del valor de cada uno con relación a la bacanería, como modo auténtico, amable, optimista, justo y simpático de vivir, como areté.

Lo contrario a la bacanería son las conductas chabacanas, las que llevan implícitas una injusticia y que son desagradables. El chabacán es un ser sin aptitudes para la sociabilidad. Su arma: “el perrateo”, que busca generar vergüenza en la víctima, por el miedo a la mala reputación. Por último nos queda el camaján, que la Real Academia Española define como “persona holgazana que se las ingenia para vivir a costa de los demás”. 
¿El chabacán y el camaján, son los nuevos “héroes” populares? Debido a la violencia y la corrupción parece que se está arraigando una cultura de la chabacanería.


¿Qué responsabilidad tienen los medios? Se necesita una pedagogía en Caribanía que nos reenvíe hacia nuestra areté: la bacanería. Rostros I (2008), de Kristen Copham
Publicado en EL HERALDO, diario de Barranquilla, Colombia.
http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/B/bcolumbacanes/bcolumbacanes.asp?CodSeccion=52

2 comentarios:

Juan José Trillos dijo...

Hugo,tan importantes conocimientos orientados a conseguir una mejor convivencia en nuestra Caribania, a través del ser bacan, deben tener una operacionalización: es decir una didactica que permita educar a todos los caribeños. Lo que haz planteado bien puede servir al Alcade Char para que asuma desde el poder público municipal el reto de reeducar en civismo y valores ciudadanos a los curramberos: después vendrá el resto de la costa.

Juancho

Hugo González Montalvo dijo...

Viejo Juancho, tú lo has dicho.
Está planteada toda la plataforma conceptual. Ahora hay que pasar a la acción directa cívica, pacifista y ambientalista.
Un abrazo
Hugo