Por: Hugo González Montalvo
Hoy la tónica es el optimismo y hacer planes para que el año 2008 sea el mejor de nuestras vidas. Pero también una ocasión para reflexionar sobre asuntos trascendentes. Veamos brevemente algunos variados temas.
Apegarse tercamente a convicciones profundas en ocasiones puede arrastrar a los pueblos a conductas desastrosas. Ejemplo: hace cinco siglos la población aborigen de la isla de Pascua, en el Pacífico sur, se autodestruyó al desforestar su precario entorno. Para poder transportar las gigantescas estatuas de piedra que veneraban necesitaban de los troncos de los árboles. Por una motivación religiosa acabaron, inconscientes, con el ecosistema de la isla, desapareciendo ellos con él. Hoy en Colombia se está desconociendo de manera irracional —persistencia en el error— las consecuencias nefastas de una política gubernamental que prefiere la guerra a la paz. El Gobierno y parte de la población obsecuente se aferran a una idea testaruda: “morir antes que transigir”. El Estado colombiano gastará 60 billones de pesos en defensa en el 2008. Teniendo gran parte de la población sin empleo, sin vivienda digna y sin salud ¿es ese un gasto justo? ¿Es racional? ¿Nos pasará igual que la isla de Pascua? ¿Seremos capaces de destruir al país por seguir adorando al dios de la guerra? ¿Por qué las consecuencias negativas de la actual política guerrerista se las trasladan a la siguiente generación de colombianos, sabiendo que esa generación hoy no puede votar o protestar?
Sin que hubiese ocurrido una verdadera reforma agraria en el país, ¿es cierto que lo que motivó la alianza entre políticos, narcotraficantes y terratenientes fue el interés común en una planificada y sangrienta contrarreforma agraria paramilitar? ¿Es cierto que se provocó el rompimiento de las conversaciones del Caguán para impedir que se pactara una reforma agraria entre la guerrilla y el gobierno? ¿Es ese el meollo del actual conflicto en el país rural? ¿No es esa la razón de las masacres y de los desplazados? ¿La población urbana y los industriales qué dicen al respecto? ¿Vamos a seguir siendo espectadores? ¿Quiénes son los que económica y políticamente se benefician de la persistencia en la guerra? ¿Existe un gremio de la guerra?
Generar seguridad ciudadana, o democrática, es un deber de las autoridades legalmente establecidas, cualesquiera que estas sean, entonces, ¿por qué se hace política con la obligación de brindar seguridad? ¿Seguridad no es sentirse respaldado humanitariamente por Estado? ¿La seguridad de seguir con vida no es lo primero?En algunos sectores amigos de la guerra hay una fuerte oposición al acuerdo humanitario. ¿Tendrán temor de ver a Íngrid Betancourt como candidata presidencial en el 2010? Ella es el símbolo viviente de toda nuestra tragedia nacional. ¿Podría haber candidato con mayor autoridad ética que Íngrid para denunciar este suicidio colectivo? ¿Esta contagiosa insensatez de eternizar la guerra? 

La participación de siete países en la ‘Operación Emmanuel’ ojalá sirva para que los colombianos se estremezcan y apoyen un definitivo acuerdo humanitario. Y sirva también para que el Gobierno no insista en sus inamovibles y nos permita soñar que el 2008 será el año del inicio de un proceso de paz. El Gobierno debe entender que iniciar los diálogos no es una muestra de debilidad del Estado sino una manifestación pragmática de la grandeza de los principios democráticos y humanistas consignados en nuestra Constitución. ¿Cuántos conmovidos gestos de países amigos necesitamos para que reaccionemos?
La senadora Piedad Córdoba fue escogida por El Espectador como el personaje del año, ésta designación por razones obvias genera incomodidad y molestia en algunos sectores que no dejan de amenazarla o insultarla con los peores epítetos posibles. Todas las personas que creen que la paz es el camino preferible para Colombia seguramente estarán de acuerdo con la elección de este órgano periodístico.
La senadora Piedad Córdoba fue escogida por El Espectador como el personaje del año, ésta designación por razones obvias genera incomodidad y molestia en algunos sectores que no dejan de amenazarla o insultarla con los peores epítetos posibles. Todas las personas que creen que la paz es el camino preferible para Colombia seguramente estarán de acuerdo con la elección de este órgano periodístico. A todos los ciudadanos les deseamos que en el 2008 tengan el beneficio de contar con buenos gobiernos locales y departamentales. Los nuevos mandatarios tienen el compromiso de restablecer en la comunidad la credibilidad en la política.

Para que en este inicio de año los amigos de la literatura se den gusto, les sugiero: Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000). Son 99 poetas los seleccionados (35 españoles, 64 hispanoamericanos). Tres colombianos: J. Arango, G. Quessep y D. Jaramillo. Edición con la colaboración de la Universidad de Alcalá de Henares. Y para conocer la actual producción de los nuevos cuentistas latinoamericanos, el libro: Bogotá 39, Antología del cuento latinoamericano.
Recordando que cada día tenemos la obligación, mental y corporal, de esforzarnos por alcanzar una mejoría en nuestra condición humana, expreso desde esta tribuna un emocionado ¡viva a la vida!
A propósito del best seller mundial El secreto, todos los caribanos conocemos nuestra propia “ley de atracción”: la bacanería. Por eso les deseo, a todos y a todas, un año 2008 pleno de bacanería.

Artículo publicado en el Heraldo
http://www.elheraldo.com.co/ELHERALDO/BancoConocimiento/E/edcolumnistas311207/edcolumnistas311207.asp

El lugar donde la comunidad se puede reconocer de manera espontánea, y con toda su complejidad, es el centro de la ciudad. Ahí la confusión es total. La música a todo volumen compite con la bulla de los locutores que pregonan las promociones de las tiendas, pareciese que luchan para ver cuál de ellos logra perturbar más al transeúnte. La multitud en busca de la felicidad prometida se escurre hábil y afanosa entre las ventas que ocupan campantes los andenes y las calles. El Paseo de Bolívar semeja una escenografía efímera recién construida para la filmación urgente de una escena cinematográfica promocional de la vida ciudadana, pero por el momento parece que ha sido tomada por una turba de extras sueltos de madrina que hacen espontáneamente el papel de vándalos. Entre tanto, en el norte de la ciudad, los miembros de la numerosa familia “miranda”, provenientes del sur, avanza en su recorrido turístico anual, ven las luces exhibicionistas y ostentosas de algunas residencias y recorren como forasteros asustados los centros comerciales.
Por todos lados tumultos, gente que se afana por consumir. Son muy pocos los que se sumergen en reflexiones profundas relacionadas con nuestra condición humana o con el estado de satisfacción personal alcanzado en el año. Menos, aún, son los que se acuerdan de los motivos religiosos de las fiestas.
Conforman el movimiento de “comercio justo” (fair trade) que ofrece productos de África, Asia y América Latina. Elaborados por personas que reciben un estipendio digno. Provenientes de empresas que no arruinan el medio ambiente. Se abastecen de comestibles “orgánicos” cultivados en granjas locales. Los productos son vendidos en tiendas solidarias, en mercados alternativos sin ánimo de lucro. La aspiración de estos ciudadanos es interrelacionarse con millones de pequeñas unidades productivas de todo el planeta. Tratan de convertir en realidad la, hasta ahora, esquiva democracia directa y radical. Esperemos que en nuestro medio muy pronto tengamos la oportunidad de establecer esa relación ética y eficiente del “comercio justo”. Sería empezar a construir desde abajo, con el espíritu humano y solidario del cristianismo primitivo, una nueva concepción de convivencia planetaria.
Nosotros, como caribanos, podríamos intentar consolidar el “Compromiso Caribe” con una mayor integración regional basada en la alternativa del “comercio justo”.
Al Gobierno y a la guerrillas, les solicitamos que oigan ¡por favor! el clamor general: ¡Acuerdo humanitario y negociaciones de paz, ya! 

El patrimonio de las quince fortunas más ricas del planeta sobrepasa el producto interior bruto PIB total del conjunto de países de Africa subsahariana.
No a la guerra preventiva.