miércoles, 12 de diciembre de 2007

Manifiesto por la paz planetaria y la equidad humana.

LA PAZ
ES POSIBLE
EN OTRO MUNDO
QUE ES POSIBLE
.

Hacemos público y divulgamos este manifiesto como una acción de paz.

Actualmente en el Planeta Tierra suceda esto:
Una minoría de la población concentra una proporción desmesurada de la riqueza a costa de la pobreza y la muerte de la inmensa mayoría.

La inmensa mayoría de la población humana se encuentra dominada por el poder económico de los poquísimos propietarios de las gigantescas empresas transnacionales (bancos, periodismo, telecomunicaciones, petroleras, las industrias del entretenimiento, de la guerra, electrónicas, farmacéuticas, etc.)
En 1960, el 20 % de los más ricos de la población mundial alcanzaban unos ingresos treinta veces mayor que el de los 20% más pobres. En la actualidad, los ingresos de los ricos en relación a los de los pobres, ya no es de treinta, sino de ochenta y dos veces mayor.
Las doscientas veinticinco fortunas más grandes del mundo representan un total de más de 1.000 millones de euros, o sea, el equivalente a la renta anual del 47% de las personas más pobres de la población mundial (2.500 millones de personas!).
El patrimonio de las quince fortunas más ricas del planeta sobrepasa el producto interior bruto PIB total del conjunto de países de Africa subsahariana.
Cada una de las cien empresas globales vende más que lo que exporta cada uno de los ciento veinte países más pobres. Estas empresas gigantescas y globales controlan el 70% del comercio mundial.
Los interés económicos de las trasnacionales se sitúan por encima de los intereses de los Estados nacionales. Es un poder económico que prescinde de fronteras, de controles, de la sociedad y de los ciudadanos, que no conoce barreras ni límites de legalidad.
La realidad que vivimos es la de la injusticia y la explotación.
Esta realidad, este orden mundial se ejerce con violencia.
La violencia funciona como un mecanismo de control. Violencia ejercida muchas veces desde el Estado.
La guerra es un mecanismo de control ejercido desde el poder y destinado al mantenimiento del sistema.
La humanidad sabe que no hay paz donde se conviva con injusticia social.
La realidad que vivimos es la de un mundo no solo injusto sino peligroso porque se ha demostrado la absoluta ineficacia de la llamada legalidad internacional (derecho internacional, tratados internacionales, acuerdos de paz, la OEA, la ONU).
Existe un doble discurso en lo que a legalidad internacional se refiere. Doble discurso que exime del cumplimiento de las resoluciones a los poderosos y que sanciona solo a los débiles.
Asistimos a la imposición de un nuevo concepto: la guerra preventiva. Concepto que se utiliza para proporcionar impunidad a una invasión y que sirve de vehículo a la expansión del totalitarismo, la tortura y la barbarie.
Asistimos a un mundo aún más inseguro después de la guerra de Irak.
Diariamente se vulneran la declaración universal de los derechos humanos y la carta de naciones unidas que proclaman el derecho de los pueblos a la autodeterminación, la no-injerencia en los asuntos internos y la resolución pacífica de los conflictos.
El armamentismo y los incontrolados presupuestos a favor del militarismo, constituyen de por sí, violaciones a los a los Derechos Humanos.
Las Naciones Unidas esta perdiendo su credibilidad. Convirtiéndose por omisión, en brazo ideológico del poder.
El brazo armado de este nuevo orden internacional lo constituyen los ejércitos invasores,
El brazo ideológico lo constituyen los monopolios que controlan en la actualidad muchos medios de comunicación de masas.
Muchos medios comparten intereses con el poder establecido y ejercen otro tipo de violencia más sutil: la mentira estructurada como información, o la desinformación que se hace pasar por información.
El exceso de información banal esconde la información esencial.
Al ciudadano se le ocultan los datos esenciales para el conocimiento de la realidad en la que vive.
Desde la desinformación y la mentira, se conforma una conciencia colectiva sumisa al poder establecido.
Bajo la apariencia de que existe la libertad de información y de expresión, el ciudadano tiene poco acceso a la información real.
Desde la apariencia de pluralismo, se conforma un ideario único que no permite la disensión y excluye la diversidad cultural.
Se esta propagando un ideario único que justifica la violencia desde el Estado y la guerra como manifestación última y extrema de esta violencia.
Cualquier disidente del ideario único se convierte en sospechoso de terrorismo.
El flujo de la información que circula, en todos los momentos y lugares del planeta, le pertenece a toda la humanidad. La información importante, vital, se ha secuestrado desde el poder.
No existe libertad de elección sino se posee un conocimiento real de las consecuencias de cada decisión. De forma que la manipulación de la información dirige el voto, y así se crean dictaduras bajo la apariencia de democracias.



Los medios de comunicación han utilizado y utilizan al terrorismo como fantasma para crear un clima de desconfianza que justifique el recorte de libertades a las que todo ciudadano tiene derecho. Y para propiciar que los propios ciudadanos cedan su libertad por miedo.
Estamos asistiendo a la suplantación del sentido histórico de las palabras por uno nuevo, adecuado a los fines del poder. Y una misma acción puede llamarse terrorismo o resistencia según quien la ejerza y quien la califique.
A una invasión bárbara se le puede llamar guerra preventiva.
A las victimas civiles de guerra, a las ejecuciones sumarias, a los ataques directos a la población civil, a los ejercicios de la impunidad, se le denomina daños colaterales.

La población planetaria responde de diversas maneras:

La gente inteligente seguirá cuestionando la información difundida desde algunos medios de comunicación deshonestos.
Las comunidades continuarán constituyéndose en grupos de presión desde la asociación. Asociaciones, libres y organizadas, de ciudadanos que expresen sus intereses desde la acción positiva.
La ciudadanía proseguirá expresando su opinión desde todos los medios posibles, manifestándola en las calles, en los foros, en los espacios públicos, en la red cibernética, como mecanismo legitimo de resistencia al engaño y la opresión.
Consumir responsablemente. El consumismo destructor y el despilfarro de los recursos naturales y humanos fomenta el individualismo y la exclusión social. Por ello instamos a los ciudadanos a plantearse un consumo responsable y racional que no desperdicie los recursos del planeta.
Reflexionar previamente a cada acto de consumo y a plantearse si este consumo que hago ahora es necesario y si beneficia a mis intereses o a los de otros.
Considerar las posibles elecciones de consumo como instrumento de veto o control al poder.
Organizar, difundir y promover acciones directas positivas de los ciudadanos conscientes y bien informados.
Defender al planeta. Oponerse al hecho de que el medio ambiente y la biodiversidad se hayan convertido en objetos de consumo al servicio de los intereses privados, de forma que millones de ciudadanos no tengan acceso a los recursos naturales.
Los ciudadanos persistirán respondiendo activamente contra la discriminación de todo tipo, género, raza, creencia, origen nacional o social y orientación sexual.
Nos pronunciamos a favor del respeto y la defensa de los pueblos indígenas.
Animamos a los ciudadanos a reclamar sus derechos básicos.
La población debe tener libre determinación sin ingerencia de poder externo alguno.
Las universidades y la educación pública deben constituirse en centros de investigación y producción de conocimiento al servicio de la paz y no en reproductores de sistemas ideológicos belicistas.
Deben estar al servicio de los pueblos y no al servicio del poder.
Llamamos a la constitución de cátedras populares por la paz en todas las universidades del planeta, establecer redes ciudadanas de difusión de información alternativa.

Resistir es decir no:

No al desprecio.
No a la arrogancia.
No al estrangulamiento económico.
No a los nuevos amos del mundo.
No a los poderes financieros.
No al mercado totalitario.
No al dominio del Banco Mundial y el FMI.
No a la exclusión.
No al desmantelamiento de la seguridad social.
No a la pobreza.
No a las desigualdades.
No a la muerte diaria de 30.000 niños pobres.
No a la destrucción del medio ambiente.
No a la hegemonía militar de una única superpotencia.


No a la guerra preventiva.
No a las guerras de invasión.
No a los atentados contra las poblaciones civiles.
No a los racismos.
No al espionaje del pensamiento.
No a la degradación cultural.
No a las nuevas censuras.
No a los medios que mienten.
No a los medios que nos manipulan.

Resistir también es decir sí.

Sí a la solidaridad entre los seis mil millones de habitantes de nuestro planeta.
Sí a los derechos de las mujeres.
Sí a la erradicación definitiva del analfabetismo.
Sí a los derechos de los indígenas.
Sí a la justicia social y económica.
Sí a un impuesto sobre la venta de armas.
Sí a la eliminación de la deuda de los países pobres.
Resistir es soñar que otro mundo es posible. Y contribuir a construirlo.

“ El único requisito para que el mal se propague
es que los hombres buenos no hagan nada”
(Edmund Burke)


Propuesta:
Empezar a construir desde abajo un nueva concepción de convivencia planetaria. Interrelacionando con igualdad de derechos a millones de pequeñas comunidades (productivas, académicas, artísticas, ecológicas, de barrios, pueblos, etc.) de todo el mundo, que se desenvuelvan con democracia directa y radical.
______________
Si gustas, tú tambien puedes firmarlo y difundirlo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo me apunto. Y con optimismo hago mi parte.
Un saludo a todos los planetarios, los sin fronteras, los de la matria.
Un abrazo
Jairo Peña

Anónimo dijo...

También soy de espíritu planetario. No acepto que me impongan identidades asesinas.

Edwin Olmos