sábado, 14 de abril de 2007

Emrgencia ambiental, flatulencias vacunas y bombas

Muchos piensan que los seres humanos tienen en sus manos la solución a los graves problemas mundiales. Sin embargo, la fuerza de las costumbres y las ideas arraigadas hacen muy difícil que se modifiquen las conductas que las sostienen tercamente en la mente de los individuos y en las políticas de los gobiernos. Es preocupante que todavía la opinión pública mundial no se haya despertado de su actual letargo mediático. Si optamos por una visión optimista de la vida, es de esperarse que tarde o temprano se produzca una reacción vigorosa de una multitud planetaria que de manera inteligente haga enderezar el rumbo de la humanidad hacia la convivencia ecológica y pacífica.

Uno de esos problemas es el calentamiento global. Según las ONU el 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero lo producen las vacas, superando a los automóviles en su impacto nefasto. El gas metano es un subproducto de la digestión que el ganado esparce impunemente en los campos con sus eructos y flatulencias. Dentro de las posibles soluciones estaría la disminución de la excesiva cantidad de carne en la dieta habitual de los consumidores del mundo desarrollado (o que adopten una dieta preferentemente vegetariana). Además, el aumento de la lactancia materna reduciría las consecuencias de esta estupidez ecológica que destruye bosques para crear nuevos y extensos hatos ganaderos.
Otro problema es el terrorismo. Por la historia reciente, no hay ninguna razón para seguir creyendo que la fuerza de las armas es siempre la mejor solución a todos los conflictos. El poderío militar de los EE.UU. no ha sido suficiente para impedir los continuos y terribles actos terroristas en Irak. No se ha podido obtener un control absoluto sobre los talibanes en Afganistán. Un informe divulgado en Inglaterra de la prestigiosa Oxford Research Group (ORG), dice que “la actual guerra contra el terrorismo y, en particular, la guerra de Irak, están incrementando más que disminuyendo la probabilidad de futuros ataques terroristas de la envergadura del 11-S”. Comentan que la presencia de tropas de los EE.UU. facilita el odio extremista e incrementa la oferta de hombres-bombas, de fanáticos, de suicidas religiosos. Dicen que es más adecuado atacar las causas del problema con medidas de cooperación económica y evitar el uso de la fuerza militar. Además, de manera sabia, los investigadores académicos de Oxford recomiendan “la apertura de un diálogo político con líderes terroristas allá donde sea posible”. El objetivo, el ideal, sería lograr una ‘seguridad sostenible’ para todo el planeta.


Por otro lado, no tiene ningún sentido sentarse a pactar la paz solo después que han transcurrido muchos años, han corrido ‘ríos de sangre’ y se han afectado las vidas de varias generaciones, como sucedió recientemente en Irlanda del Norte. Allí, los antiguos contendientes bélicos se vieron forzados a convivir políticamente en el gobierno, manteniendo las diferencias originales de sus proyectos políticos. La sensatez de hoy, sin embargo, no les devuelve la vida a las miles de víctimas del terrorismo.

"Británicos: zona de peligro'', advierte este letrero en Belfast,Irlanda del Norte, donde 71 por ciento votó en favor del Acuerdo de Paz, con 81 por ciento de participación. Foto: Ap

Decimos lo anterior también a propósito del carro bomba que explotó en Cali. No es posible que el terrorismo continúe causando tanto dolor y muerte. Lo rechazamos con vehemencia todos los colombianos. Si somos coherentes y asimilamos las enseñanzas de las guerras en otros países deberíamos exigir a las partes que encuentren pronto la vía pacífica para que cese el fuego y para que regresen todos los secuestrados. ¿Solo cuando la bomba explote frente a nuestra casa será que vamos a reaccionar? Se hace cada día más urgente pensar en una solución negociada a nuestro conflicto. Hay que parar a tiempo la pretensión de sacarle provecho político electoral al pánico que genera la lógica perversa de la violencia terrorífica en las ciudades. La llamada sociedad civil, todas las comunidades organizadas, deben solicitarle a los contendientes que comiencen a dialogar

Es de elemental justicia que tengamos derecho a una vida civilizada, sin bombas terroristas y sin tantas ventosidades vacunas que calienten nuestra nave espacial, el hermoso planeta Tierra.
Publicado en el periodico El Heraldo:

2 comentarios:

Alfredo Mendoza dijo...

Señor Hugo, creo, como usted, que los seres humanos no solucionan el problema del metanol de las vacas y las guerras porque están mentalmente controlados por la propaganda de las transnacionales que se enriquecen con la desgracia de los pueblos.

Yolanda Maldonado dijo...

Pienso que debemos enviar mensajes electrónicos a las partes en conflicto pidiendoles que se sienten a dialogar YA! Yo tengo 18 años y no quiero vivir toda mi vida en un país en guerra